“Cuando el Norte sube a escena: la brújula creativa de Andrés Mendo”
Andrés Mendo habla del teatro como quien habla de una herida que aprendió a iluminar. No se refiere a él como un oficio, ni como una técnica, sino como una relación íntima que comenzó cuando tenía seis años y se sentó frente a un escenario por primera vez. “Me enamoré del espectáculo en vivo y de todo lo que te hace sentir”, recuerda. Aquella revelación temprana lo empujó, años después, a cruzar el Atlántico para estudiar una maestría en Teatro y Artes Escénicas en La Rioja, regresar al desierto chihuahuense, atravesar cursos en Nueva York y convertirse en una de las voces más inquietas de la escena contemporánea del Norte.

Hoy, dirige la compañía Black Hat, escribe, produce y diseña montajes que parecen levantarse desde el calor, la rudeza y la lucidez que definen esta región. Su recorrido —más de treinta producciones, cuatro textos teatrales estrenados, funciones en Nueva York, una gestión impecable de proyectos artísticos— lo ha colocado en un punto donde hablar de él es hablar de una identidad en plena redefinición.
El origen: cuando el Norte aprendió a abrir el telón
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El tránsito de Mendo de espectador a creador ocurrió, según él, sin estridencias pero con una claridad feroz. “Colaborar con tantas compañías me dio una perspectiva de lo que quería generar en el espectador”, explica. Su brújula no fue la solemnidad, sino la espectacularidad: un impulso heredado del teatro musical que admira en ciudades como Londres o Nueva York.
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Pero también un deseo íntimo, casi confesional, de que cada historia dejara una cicatriz emocional.
Mendo habla del teatro en el Norte como una escena marcada por textos intensos, urgentes, que buscan provocar reflexión sobre las problemáticas sociales de la región. Reconoce esa importancia, pero también detecta una necesidad creciente: “Hay que brindar opciones que nos distraigan, que nos lleven a otros momentos de la historia, que nos permitan desconectar.” Su propuesta escénica se coloca en esa frontera: un equilibrio entre la crudeza del territorio y la necesidad humana de respirar.





