top of page

Portal

IMG_2777_edited.jpg

Captura de pantalla 2025-10-24 a la(s) 8.17.04 p.m..png
Captura de pantalla 2025-10-24 a la(s) 8.17.17 p.m..png
Captura de pantalla 2025-10-24 a la(s) 8.17.11 p.m..png

Diez días para abrir un portal

Hay historias que no esperan condiciones ideales. Se imponen.

“Portal” nació así: desde la urgencia. Diez días para escribir, filmar y editar un cortometraje inspirado en el Día de Muertos. Un margen de tiempo que, en cualquier otra circunstancia, parecería insuficiente. Pero no para un grupo de creadores que ya había aprendido a trabajar bajo presión, desafiando relojes en competencias donde la creatividad se mide en horas.

La invitación llegó desde un festival temático. La respuesta fue inmediata. No había mucho que pensar: aceptar significaba someterse a un proceso intenso, casi vertiginoso. Pero también abrir la posibilidad de contar una historia que, de otra forma, quizá no existiría.



Lo que se dice cuando el tiempo regresa

El cortometraje parte de una idea profundamente arraigada en la tradición mexicana: durante el Día de Muertos, los mundos se cruzan.

Pero “Portal” no se queda en la estética de la celebración. La atraviesa.

En pantalla, un padre y su hijo se reencuentran en un breve instante suspendido en la noche. No hay grandes artificios. Lo que ocurre es más simple —y más difícil—: una conversación.

Hablan de lo pendiente. De lo que dolió. De lo que no alcanzó a decirse.

Ahí, el realismo mágico deja de ser un recurso narrativo para convertirse en una necesidad emocional. Porque hay vínculos que no terminan con la muerte, solo cambian de forma.


Filmar con lo que hay —y con lo que falta

El rodaje ocurrió en una pequeña capilla en Casas Grandes, un espacio que aportó atmósfera sin necesidad de intervención excesiva. Pero el contexto no era cómodo.

Había un solo día para filmar.

No había actores profesionales.

La noche tuvo que recrearse en pleno día, con soluciones improvisadas: papel aluminio, ajustes de luz, decisiones rápidas.

Cada integrante del equipo llegaba desde otra vida: medicina, arquitectura, docencia. Oficios que poco tienen que ver con el cine, al menos en apariencia.

Y, sin embargo, ahí estaban.

Dirigiendo. Actuando. Editando. Componiendo música original.

No como una industria, sino como un grupo de personas convencidas de que hacer cine no siempre requiere permiso —solo voluntad.


Una pequeña productora, una gran insistencia

“Portal” es su tercer cortometraje. Y también una declaración.

No se asumen como una productora consolidada, ni como un equipo profesional en el sentido tradicional. Se nombran desde otro lugar: el del aprendizaje constante, el de hacer por necesidad, el de contar historias incluso cuando las condiciones no son ideales.

Su selección oficial en festival no se vive como una validación externa, sino como una confirmación íntima: que lo que hicieron, con lo que tenían, logró sostenerse.

Después del portal

Lo que sigue no es una pausa. Es una intención más clara.

Después de trabajar contra reloj en cada proyecto —desde competencias de 48 horas hasta este cortometraje realizado en diez días—, buscan ahora algo distinto: tiempo.

Tiempo para desarrollar. Para cuidar procesos. Para expandir lo que ya demostraron que pueden hacer incluso en condiciones límite.

Porque si algo deja “Portal” es una certeza:

que hay historias que, aun cuando nacen con prisa, permanecen.

Y que el cine, incluso en sus formas más precarias, puede abrir espacios donde lo imposible —aunque sea por un instante— ocurre.

  • Instagram
  • Facebook
  • TikTok
  • YouTube
  • X
  • Trapos
bottom of page