El origen del sonido
Fermentado no nació como un plan estratégico ni como una promesa de éxito. Nació como una urgencia. La necesidad casi desesperada de convertir el amor por la música en algo tangible, vivo, imperfecto y real. Crear no como lujo, sino como salvación: para mirarse al futuro y saber que, pese a todo, lo intentaron.

El proyecto comenzó cuando Manuel, vocalista y detonador creativo, decidió producir seis canciones que hasta entonces solo existían en su voz y su cabeza. Así llegó Alex, baterista y antiguo compañero de clases; después “El Chacho”, guitarrista y viejo camarada de adolescencia. Más tarde, Sebastián se sumó como tecladista y productor en formación, empujando a Fermentado hacia una nueva dimensión sonora.
Una hermandad improbable
%208_17_04%E2%80%AFp_m_.png)
%208_17_17%E2%80%AFp_m_.jpg)
En 2023, Pablo —“el correos”— entró casi por accidente a un ensayo, guiado por el ruido. Salió convertido en bajista.
%208_17_11%E2%80%AFp_m_.jpg)
En 2024, durante la grabación de Volumen II, el saxofón de Jesús “El Chuy” terminó de sellar una alineación que ya no podía concebirse incompleta.
Presente activo y planes a futuro

No buscan comodidad. Buscan verdad.
Hoy, Fermentado está concentrado en cerrar Volumen III, un material que comenzaron a grabar a finales de 2025 y que promete ser el lanzamiento con mayor madurez y calidad de producción del proyecto. Este volumen funcionará como cierre conceptual de una etapa marcada por exploraciones emocionales intensas y formatos de 30 minutos.
Su catálogo incluye tres EPs y dos sencillos, atravesando emociones como la esperanza, la aceptación, la desilusión, la crudeza y el cinismo. Mirando hacia 2026, la banda trabaja para llevar su música a más rincones del estado y del país, consciente de las dificultades económicas de la independencia, pero sostenida por la voluntad y el respaldo de quienes creen en el proyecto.
Fermentado mantiene una relación honesta con la era digital: no buscan ser influencers ni personajes. Comparten procesos reales, errores y momentos vivos. Verlos en vivo es una experiencia de catarsis: bailar y llorar, gritar y extrañar, celebrar lo dulce y lo amargo de estar vivos.