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Gastronomía del Norte

En un Norte donde el viento reseca la tierra y la comunidad la vuelve fértil, hay tradiciones que no se aprenden: se heredan. La carne asada es una de ellas. No nace en manuales, sino en patios polvorientos, en mesas improvisadas, en conversaciones que se estiran hasta que el carbón muere. De ese territorio emocional y cotidiano surge Parrilleros de CUU, un proyecto que ha logrado capturar—con sorprendente naturalidad—el alma gastronómica de Chihuahua.

I. ORÍGENES: CUANDO EL FUEGO ES IDENTIDAD

Parrilleros de CUU nació sin plan, sin estrategia y sin pretensiones. “Fue una página para subir fotos de nuestras carnes asadas con amigos”, recuerda su fundador, Raúl Chávez, ingeniero electromecánico y parrillero empírico con más de ocho años frente al asador.

El proyecto que empezó como un álbum digital evolucionó en 2020, cuando la pandemia replegó al país a sus cocinas. Raúl grabó su primera receta sin imaginar que ese acto simple detonaría una comunidad. El humo encontró audiencia.

La historia de Parrilleros de CUU es, en realidad, la historia de un hombre que decidió unir oficio, nostalgia y cultura bajo un solo símbolo: el asador. “En el Norte todo pasa alrededor del fuego”, dice. “Ahí se arreglan problemas, se habla claro y se construyen amistades.”

Y fue justamente ahí donde el proyecto dejó de ser un pasatiempo para convertirse en una plataforma con visión gastronómica, cultural y emocional.

II. EL NORTE COMO NARRATIVA GASTRONÓMICA

En un país donde el discurso culinario suele inclinarse al centro y al sur, Parrilleros de CUU defiende un territorio a veces subestimado. Su misión es clara: reposicionar la gastronomía norteña como una cocina sólida, técnica y profundamente identitaria.

Para Raúl, la carne asada es mucho más que una proteína. Es un organismo vivo.
Un ritual.
Un punto de encuentro generacional.

“Las técnicas son gastronomía, pero todo lo que sucede alrededor es cultura”, afirma. Y en ese equilibrio reside la fuerza del proyecto: no solo enseñan a cocinar, enseñan a vivir la experiencia norteña.

A través de videos, recetas y colaboraciones, transmiten no solo el sabor sino el carácter del Norte: directo, hospitalario, transparente. No se trata de un estilo gastronómico; se trata de una filosofía social.

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La carne asada como legado, comunidad y narrativa de un territorio que se cocina a fuego lento.

LA CARNE COMO MEMORIA COLECTIVA


En el Norte, la carne tiene un peso emocional particular. No es casualidad; es geografía, historia y oficio. Nuestra región nació entre ranchos, ganado y jornadas extensas. La carne fue primero necesidad, luego símbolo, y hoy es identidad.

“Cada corte cuenta una historia”, afirma Raúl.
Una historia de trabajo, de familia, de tierra.

La parrilla norteña conserva su autenticidad porque mantiene su rito intacto: prender el carbón sin prisa, cocinar al aire libre, conversar mientras el fuego trabaja.
Es uno de los últimos rituales lentos en un mundo acelerado.

DEL PATIO A LA COMPETENCIA NACIONAL

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