top of page

La Marcha que Nadie Pidió

El sábado 16 de mayo, Morena llegó a Chihuahua con una misión clara: montar un espectáculo político disfrazado de indignación ciudadana. El pretexto fue la muerte de dos agentes de la CIA en un operativo contra un narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara. El objetivo real, sin embargo, era otro: perpetrar el único estado que no han podido derrotar.

Prometieron 200 mil personas. Llegaron 20 mil. Eso no es una marcha, es un fracaso en letras mayusculas.



Y el fracaso viene con trampa. Ariadna Montiel acusó al gobierno estatal de cerrar carreteras para impedir el paso de simpatizantes. Es decir: cuando la gente no llega sola, la culpa es de los demás. Clásico manual morenista: si el pueblo no responde, es que alguien lo está bloqueando. 


Montiel y Andy López Beltrán llegaron al aeropuerto de Chihuahua entre empujones y gritos de rechazo de ciudadanos que defendían sus raices. Eso tampoco estaba en el guión. Chihuahua para su mala suerte no es territorio conquistado; es un estado que ya sabe lo que es vivir sin Morena, y por eso prefiere quedarse así.

Lo más revelador fue el contenido de la marcha misma: entre los asistentes se corearon consignas como que México rompa relaciones con Israel, además de expresar solidaridad con Cuba. ¿Qué tiene que ver eso con la soberanía de Chihuahua? Nada. Pero dice todo sobre quiénes realmente llenaron esas calles: acarreados ideológicos, niños de menos de 10 años que coreaban frases que muy probablemente nisiquiera entendían, personas indigenas que nisiquiera hablaban español y que seguramente fueron llevados con mentiras y como no podían faltar, montones y montones de chairos, no Chihuahuenses criticos y autenticamente indignados.

Morena vino a Chihuahua a intimidar pero el estado grande los regreso a casa con las manos vacías.

Articulo de opinión escrito por: Jorge Bustamante

El sábado 16 de mayo, Morena llegó a Chihuahua con una misión clara: montar un espectáculo político disfrazado de indignación ciudadana. El pretexto fue la muerte de dos agentes de la CIA en un operativo contra un narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara. El objetivo real, sin embargo, era otro: perpetrar el único estado que no han podido derrotar.


Prometieron 200 mil personas. Llegaron 20 mil. Eso no es una marcha, es un fracaso en letras mayusculas.


Y el fracaso viene con trampa. Ariadna Montiel acusó al gobierno estatal de cerrar carreteras para impedir el paso de simpatizantes. Es decir: cuando la gente no llega sola, la culpa es de los demás. Clásico manual morenista: si el pueblo no responde, es que alguien lo está bloqueando.

Montiel y Andy López Beltrán llegaron al aeropuerto de Chihuahua entre empujones y gritos de rechazo de ciudadanos que defendían sus raices. Eso tampoco estaba en el guión. Chihuahua para su mala suerte no es territorio conquistado; es un estado que ya sabe lo que es vivir sin Morena, y por eso prefiere quedarse así.


Lo más revelador fue el contenido de la marcha misma: entre los asistentes se corearon consignas como que México rompa relaciones con Israel, además de expresar solidaridad con Cuba. ¿Qué tiene que ver eso con la soberanía de Chihuahua? Nada. Pero dice todo sobre quiénes realmente llenaron esas calles: acarreados ideológicos, niños de menos de 10 años que coreaban frases que muy probablemente nisiquiera entendían, personas indigenas que nisiquiera hablaban español y que seguramente fueron llevados con mentiras y como no podían faltar, montones y montones de chairos, no Chihuahuenses criticos y autenticamente indignados.


Morena vino a Chihuahua a intimidar pero el estado grande los regreso a casa con las manos vacías.


Por: @JorgeBustam 

_____________________


¿Quieres escribir artículos de opinión? ¡Contáctanos! 

@DifusionPolitica_

  • Instagram
  • Facebook
  • TikTok
  • YouTube
  • X
  • Trapos
bottom of page